Aparecieron de forma oficial en el número 58 del tebeo «Pulgarcito» (19. El cómic narra las peripecias de dos traviesos hermanos, uno rubio (Zipi) y otro moreno (Zape), que viven con sus padres, Don Pantuflo Zapatilla y Doña Jaimita Llobregat, un matrimonio burgués, acomodado y chapado a la antigua. En principio, las historietas de Zipi y Zape se desarrollaban sobre un esquema limitado de situaciones generalmente basadas en las consecuencias que provocaban las buenas intenciones de los gemelos y su obediencia a las instrucciones paternas, y el inevitable castigo final de sus progenitores. Los diálogos de la serie, como los de la mayoría de las historietas de Bruguera de la época, eran engolados y lleno de retruécanos y rebuscados cultismos. Con el paso del tiempo la serie perdió su violencia inicial (los castigos paternos de los primeros episodios rozaban el sadismo), y las tramas se fueron alejando del costumbrismo familiar, buscando temas más variados, llegando a convertirse en la última época en historias de aventuras con asomos incluso de ciencia ficción. Pronto empezaron a publicarse también en otras revistas de la casa: «Súper Pulgarcito» (1949), «Ven y Ven» (1959), «Gran Pulgarcito» (1969) y «Mortadelo» (1970). Escobar produjo entonces algunas historietas de mayor extensión. Los castigos que recibían eran mucho más crueles en sus primeras historietas y el Decreto de 24 de junio de 1955 sobre ordenación de la prensa infantil y juvenil, obligó a su autor a suavizar la crudeza de la serie.
Estilo gráfico: Paso del blanco y negro al color, sustitución de degradados y sombras por colores y tintas planas, sustitución de los fondos poco definidos por fondos definidos aunque sin mucha importancia, la acción ocurre y se centra en los personajes.
