A partir del nacimiento de la revista TBO en 1917, el cómic español pasa a definirse como tebeo y en 1968 el término pasa a ser aceptado por el Diccionario de la lengua española de la Real Academia de la Lengua Española.
TBO (Marzo 1917-1998, con algunos años en blanco de por medio) nace como heredero de los periódicos infantiles, publicaciones morales y didácticas para los/as niños/as. Por esto en sus inicios se centraba en el humor blanco y excluía contenidos políticos o satíricos. La mayoría de las historietas de la revista eran gags breves sin personajes fijos. Posteriormente intenta convertirse en un semanario festivo para que tanto los niños como sus familias pasen un buen rato.
El primer número se publicó en marzo de 1917. Fue impreso en tinta azul con formato 17×24 cm., ocho páginas y un coste de cinco céntimos de peseta bajo el encabezado “Semanario Festivo Infantil”. con la incorporación de Joaquín Buigas Garriga a la dirección de la revista, pasaron a utilizarse dos colores (rojo y negro). Otra innovación del nuevo director fue situar en la portada una historieta, en lugar del chiste de una sola viñeta que aparecía en los primeros números. Casi desde sus inicios, y hasta 1983, fue editada por los socios Buigas, Estivill y Viña; en 1986 su cabecera y fondo editorial fueron comprados por Editorial Bruguera, TBO publicado por Bruguera suponía una ruptura con la histórica revista. y entre 1988 y 1998 la heredó Ediciones B tras el cierre de la anterior. Fue la revista de cómics más vendida del periodo anterior a la Guerra Civil Española.
En los años 20 TBO publica además un suplemento dedicado al público femenino llamado El setmanari BB.
De TBO surgen algunos de los dibujantes y humoristas gráficos más importantes de la historia de España, como Opisso, Benejam, Coll, Arturo Moreno, Valentí Castanys o Urda. Y series icónicas como La Familia Ulises o Los Inventos del TBO.
- Los Grandes Inventos de TBO: Sección humorística fija del semanario de historieta TBO a partir de 1943. Se describían inventos estrafalarios, a veces sumamente complejos, con una finalidad banal. La idea de la serie partió del director de la revista, Joaquín Buigas, y el primer dibujante en llevarla al papel fue Nit. Luego la dibujarían también autores como Tínez (en los 50), Benejam, Francesc Tur y Sabatés. El Profesor Franz de Copenhague se convierte en los años 50 en el presentador oficial de los grandes inventos del TBO.
- Melitón Pérez: Creado por Marino Benejam. El protagonista de las historietas es un hombre de baja estatura que suele vestir con un gorro negro y un traje del mismo color, aunque tampoco es extraño verle con una camisa a botones de color blanca y un pantalón vaquero de color azul. Es calvo y tiene una nariz bastante grande en comparación con otros personajes de Benejam

A partir de 1941 TBO conoció una segunda etapa, de aparición irregular al no haber conseguido el permiso de publicación periódica y sufrir las restricciones de papel. Sólo se publicaron 15 números y un almanaque entre 1941 y 1944.
- La familia Ulises (Marino Benejam): serie de historietas costumbristas creada por el guionista Joaquín Buigas, director del semanario, y el dibujante Marino Benejam para la revista TBO en 1944. Muy importante para entender la fidelidad de los lectores del TBO en los más de 80 años de historia de la revista. Retrato sociológico de la clase media española que habla de lo que está ocurriendo en la España de la época, incluso de cosas como el estraperlo, de la vida cotidiana de la clase media española. A medida que pasa el tiempo vemos cómo la familia va adquiriendo una lavadora, un televisor, un coche, una segunda residencia, veranea. La familia estaba compuesta por un matrimonio de mediana edad, tres hijos, la abuela y un perro
En los 70 se renuevan los contenidos y se le cambia el nombre por el de TBO 2000. De esta época destacan tres series que fueron fundamentales pese a que no se publicaron mucho tiempo: Letras, números y Cia, de Francesc Rigol i Alsina; Historias del Fort Baby, de Sirvent y Tha, que es un canto al humor surrealista y, por supuesto la sección La Habichuela realizada por Paco Mir, Tha, Sirvent, Esegé y Joan Tharrats, una sección de humor surrealista muy diferente a lo que se publicaba en la revista y fue muy rompedora”.
