A lo largo de su carrera ha publicado un total de 45 títulos, el primero de ellos fue Kokolo (1952-1958), historieta publicada en las revistas “La Risa” e “Hipo, Monito y Fifi”, de Ediciones Marco. Las historias tratan de la conflictiva relación laboral entre Kokolo, un joven negro vestido con taparrabos, y su jefe, un cazador blanco calvo. Todo sucede en una supuesta ciudad africana, aunque se asemeja mucho a una ciudad española de la época. La historia es considerada la predecesora de otras obras con esta relación entre jefe y empleado.

Las 3 más importantes son:
- 13, Rue del Percebe (1961), publicada en la revista “Tío Vivo”, de la Editorial Bruguera, no fue la primera vez que se utilizó la trama de un edificio, el más cercano fue Un día en Villa Pulgarcito, de Manuel Vázquez Gallego, sin embargo, sí que fue la primera vez que no fue algo puntual, sino un motivo de serie. La representación de 13, Rue del Percebe se basaba en una macroviñeta dividida en los diferentes apartamentos del edificio, las tramas no tienen porqué ser conexas entre vecinos, esto hace qe el lector pueda leer en el orden que quiera. Además, alguna que otra vez ha aparecido un cameo de Rompetechos o Mortadelo y Filemón. Durante la dictadura franquista, esta publicación topó con la censura, teniendo que eliminar al único inquilino eliminado del edificio, el científico loco que creaba monstruos horripilantes, el argumento era que “sólo Dios es capaz de crear vida”. Entre las viñetas 166 y 188, el piso estaba vacío y la portera aparecía con un agente inmobiliario, en la 189 compra el piso un extravagante sastre que se queda a vivir y trabajar en el piso. Los demás personajes son: Don Hurón, la portera, Colmado Senén (de la tienda de ultramarinos), el veterinario, la dueña de la Pensión Rita, una anciana de la Sociedad Protectora de Animales, el ladrón Ceferino Raffles y su esposa, una mujer con sus tres hijos pequeños, Manolo el moroso y el gato y el ratón. No sólo ha inspirado las series “Aquí no hay quien viva” y “La que se avecina”, sino que el mismo Ibáñez creó 7, Rebolling Street en 1987 para la Editorial Grijalbo, una historieta con la misma fórmula pero a doble cara y con más personajes.

- Rompetechos (1964), otra historieta publicada en la revista “Tío Vivo”. Rompetechos es un señor cabezón, bajito y con muy mala visión que ha hecho cameos en otras obras de Ibáñez y es, además, su personaje favorito. La estructura de la obra, que se extendía como mucho hasta 6 páginas, se basaba en que Rompetechos tiene la necesidad de hacer o comprar algo en un principio y, durante la trama se van sucediendo gags en situaciones surrealistas.

- Mortadelo y Filemón, agencia de investigación (1958), la magnum opus de Francisco Ibáñez, publicada en la revista “Pulgarcito”. El dúo nació como una parodia a Sherlock Holmes y el Doctor Watson y las historias eran bastante cortas, las primeras sólo de 1 página, y el desarrollo era siempre el mismo: Mortadelo y Filemón eran contratados, durante el encargo había algún malentendido o equivocación y por ello acababan fracasando la misión. Más tarde, a partir de 1969, las historias se complicaron y alargaron y el dúo pasó a formar parte de la T.I.A., parodiando a la C.I.A, pasaron de detectives a espías. En la T.I.A. ya había personajes fijos como el superintendente Vicente, el profesor Bacterio y la secretaria Ofelia. A partir de 1979, el formato de impresión se modifica, poniendo 4 filas de viñetas en lugar de 5, por lo que, al no variar el número de páginas, la densidad de las historias se reducía; además, aumentó el número de gags escatológicos y de referencias a la época contemporánea a las publicaciones. Hay una gran lista de situaciones recurrentes en las historias de Mortadelo y Filemón, como lo son por ejemplo los fracasos de Bacterio con sus inventos y pócimas, Mortadelo mete la pata y Filemón se lleva los golpes, Ofelia intenta ponerse coqueta, pero Mortadelo y Filemón lo estropean o el Súper se comporta de un modo despótico con sus agentes. Unos detalles gráficos muy recurrentes son las telarañas de forma triangular en las esquinas, para dar facilidad de reconocerlas. Otra es ver a ratones haciendo todo tipo de acciones en un segundo plano, pero aunque los ratones sean comunes, en multitud de ocasiones hay acciones a lo lejos, dentro de las viñetas, siempre de tono humorístico y absurdo.

