Revista de humor gráfico y literario publicada en España desde 1941 a 1978. Se autoproclamaba como «La revista más audaz para el lector más inteligente», y posteriormente como «Decana de la prensa humorística». Fue una de las más longevas publicaciones de humor. Tuvo varios problemas con la censura de la dictadura de Francisco Franco y sufrió numerosas multas y, de modo irremediable, suspensiones en 1973 y 1975. Asimismo es víctima, o quizá disfruta, de múltiples leyendas urbanas referidas a portadas y artículos que nunca publicó y sin embargo son famosísimos. Sus directores fueron Miguel Mihura (1941-1944), Álvaro de Laiglesia (1944-1977), Manuel Summers(1977-1978) y Cándido. Fue fundada como sucesora de la desaparecida revista La Ametralladora. Tenía varias secciones fijas, como la Cárcel de Papel, en la que tomaban a un personaje, generalmente político, y le sacaban los colores reproduciendo los despropósitos que había dicho en los últimos tiempos. Se publicaba en un tiempo en el que ni siquiera había censura previa; salía la edición y, si no gustaba a quien tenía que gustar, les secuestraban el número ya distribuido por los kioscos y les cerraban la edición por un tiempo. La revista reflejaba la vida de diario y los acontecimientos de aquella España del régimen, con una riquísima y pormenorizada galería de personajes y situaciones que tocaban todos los aspectos de lo cotidiano, que interpretaban los acontecimientos más importantes y relevantes, que parodiaban a las instituciones del Estado. Hacían desfilar por sus páginas a los prototipos de los personajes de todas las calañas, siendo, en definitiva, el reflejo de España en clave de humor satírico.
