
Francisco Ibáñez Talavera, nacido en Barcelona en el seno de una familia humilde 4 meses antes del estallido de la Guerra Civil, desarrolló desde pequeño un gusto por los tebeos y por el cine cómico estadounidense. En 1952, mientras trabajaba de botones en un banco empezó a colaborar con revistas de historietas y con las cabeceras humorísticas de Editorial Marco. En 1957 Ibáñez ya cobraba más como historietista que en la banca, y decidió dedicarse completamente a ello, colaborando con Bruguera escribiendo chistes para algunas revistas, y al año siguiente pudo publicar la primera entrega de Mortadelo y Filemón, agencia de información en la revista “Pulgarcito”. Ya a partir de los 60 publicó sus obras más famosas: 13, Rue del Percebe (1961), El botones Sacarino (1963), Rompetechos (1964) y Pepe Gotera y Otilio (1966). En los 70, y bajo la influencia del cómic franco-belga, se publicaron muchas historias de larga extensión de Mortadelo y Filemón y más centradas en la parodia al mundo de los espías. En este punto, la censura se había reducido, pero los autores (no sólo Ibáñez) se habían convertido en trabajadores con mucha carga de trabajo. Por último, en 1985 Ibáñez deja Bruguera, llevándose los derechos de sus personajes.

En general, el estilo de Ibáñez se caracteriza por una sucesión de gags durante toda la historia, cultivando un humor absurdo, espontáneo y con remates explosivos, creando así un humor directo y propenso a la carcajada. En lo que a diseño se refiere, los personajes tienen, como regla general, proporciones relativamente normales Como último detalle general en las obras de Ibáñez, él mismo ha hecho algunos cameos caricaturizado en sus obras, siempre caracterizado como un hombre que cobra muchos millones por dibujar y que tiene mucho trabajo, de lo cuál lo único que se asemeja a la realidad es esta última parte.

